Sociocracia | Igualdad entre hombres y mujeres
Asociación civil sin fines de lucro y con personalidad jurídica conformada por personas comprometidas con su país y el potencial de sus ciudadanos para contribuir a forjar una sociedad respetuosa de los derechos humanos.
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Igualdad entre hombres y mujeres

Igualdad entre hombres y mujeres

Algunos años atrás plantear el derecho a la igualdad era absurdo e injustificable, pues se consideraba que las mujeres eran naturalmente diferentes e inferiores a los hombres. Hoy en día la Comisión Nacional de los Derechos Humanos (CNDH) establece que la igualdad entre hombres y mujeres es un derecho humano y determina que: “Todas las personas gozan los mismos derechos sin importar su sexo o género. El Estado establecerá las acciones necesarias que garanticen a las mujeres la erradicación de la violencia y el acceso a las mismas oportunidades e igualdad en todos los ámbitos de la vida pública y privada”.

En este mismo sentido, el Artículo 4° de la Constitución Política de los Estados Unidos Mexicanos señala en su párrafo primero que: “El varón y la mujer son iguales ante la ley. Esta protegerá la organización y el desarrollo de la familia”, lo que significa que todas las personas, sin importar su género, tenemos los mismos derechos y obligaciones en la sociedad y frente al Estado.

El reconocimiento de la igualdad de género ha sido una conquista histórica de las mujeres, aunque si bien es cierto que hoy en día las mujeres gozan de una mayor libertad para ejercer sus derechos, su oficio o profesión, siguen asumiendo la responsabilidad en las tareas del hogar y, particularmente, en el cuidado de las hijas/os, enfrentándose todos los días a diversos obstáculos como la falta de acceso a recursos y a oportunidades por falta de tiempo, lo cual no les permite de cualquier manera desarrollarse también en otros ámbitos.

De conformidad con el Sistema de Indicadores de Género (SIG) del INMUJERES, los hombres destinan solo 15.20 horas a la semana a las actividades domésticas, mientras que las mujeres dedican 42.35 horas a la semana a dichas labores, aunado a las horas que destinan para desarrollar su oficio, profesión o actividad económica preponderante.

Todos conocemos mujeres que, antes de iniciar sus labores fuera del hogar, se levantan más temprano a preparar los alimentos, alistar a las hijas/os, dar de desayunar a toda la familia, llevar a las niñas/os a la escuela y, solo después de terminar con todas esas labores de índole familiar o doméstico, pueden dedicarse a la actividad que desean para desarrollar sus capacidades.

No podemos negar que todos los días nos encontramos en nuestro andar con mujeres que no gozan de los mismos derechos y oportunidades que los hombres.  Por lo tanto, no basta que la ley decrete igualdad entre hombres y mujeres si esto no se traduce en hechos concretos, tanto de todos quienes formamos la sociedad civil como de aquellos que nos representan y conducen las políticas públicas en la materia dentro de los gobiernos de todos los niveles de nuestro país.

La igualdad debiera reflejarse en oportunidades reales para:

  • Formar una familia
  • Elegir pareja
  • Ir a la escuela
  • Acceder a un trabajo y a los servicios de salud/seguridad social
  • Competir por puestos o cargos de representación popular
  • Participar en los asuntos de nuestras comunidades, organizaciones y partidos políticos, entre otros

Como ciudadanos comprometidos con nuestro país, debemos participar activamente para lograr que el mandato de la ley y la acción de los gobiernos se conviertan en una realidad tangible para las futuras generaciones. Será indispensable que nos apropiemos de los derechos existentes y los hagamos valer para que la igualdad sea parte del escenario donde convivan hombres y mujeres día con día. No olvidemos que el poder que tiene la sociedad para cambiar paradigmas, costumbres, arquetipos y hacer valer sus derechos es inconmensurable.  

Debemos empezar con la educación que le damos en casa a nuestros hijos, no permitiendo que exista diferencia entre los varones y las mujeres. Ambos deben tener los mismos derechos y obligaciones en las labores del hogar y debemos como madres y padres preocuparnos por los valores que imprimimos en ellos, haciéndoles saber que todos somos iguales y nadie tiene derecho a menospreciar, agredir o violentar de cualquier manera  a otra persona por razón de su género.

Nuestras niñas deben saber que su valor como seres humanos no se estima en función de su género y los niños deben apreciar a las mujeres sin pensar siquiera en menospreciarlas por el hecho de ser niñas. Es momento de cambiar nuestra forma de pensar, actuar y transmitir la información a las generaciones venideras. Dejemos de preocupamos por el mundo que le dejaremos a nuestros hijos. Nuestra verdadera preocupación como padres debe ser qué clase de seres humanos le vamos a dejar a este mundo tan desprovisto de valores, empatía, respeto y amor al prójimo.